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-THE PENSIEVE-
Some secrets need to be kept, some stories should never been told, some reasons shouldn't be understood, they just might turn your blood cold..
| CUENTOS EN VERSO PARA NIÑOS PERVERSOS | 1:29 |
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comentarios (2)
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En esta ocasión les presentaré algo diferente de uno de mis autores favoritos: Roald Dahl.
Caperucita Roja y el lobo
Estando una mañana haciendo el bobo
le entró un hambre espantosa al Señor
Lobo, así que, para echarse algo a la
muela, se fue corriendo a casa de la
Abuela.
<<¿Puedo pasar, Señora?>>, preguntó.
La pobre anciana, al verlo, se asustó
pensando: <<¡Este me come de un
bocado!>>. Y, claro, no se había
equivocado: se convirtió la Abuela en
alimento en menos tiempo del que aquí
te cuento. Lo malo es que era flaca y
tan huesuda que al Lobo no le fue de
gran ayuda: <
hambre aterradora… ¡Tendré que
merendarme otra señora!>>. Y, al no
encontrar ninguna en la nevera, gruño
con impaciencia aquella fiera:
<<¡Esperaré sentado hasta que vuelva
Caperucita Roja de la Selva –que así
llamaban al Bosque la alimaña,
creyéndose en Brasil y no es España–. Y
porque no se viera su fiereza, se
disfrazó de abuela con presteza, se dio
laca en las uñas y en el pelo, se puso
gran falda gris de vuelo, zapatos,
sombrerito, una chaqueta y se sentó en
espera de la nieta. Llegó por fin Caperu
a mediodía y dijo:<<¿Cómo estás,
abuela mía? Por cierto, ¡me impresionan
tus orejas!>>. <
las viejas somos un poco sordas>>.
<<¡Abuelita, qué ojos tan grandes
tienes!>>. <
lentillas nuevas que me ha puesto para
que pueda verte Don Ernesto el
oculista>>, dijo el animal mirándola con
gesto angelical mientras se le ocurría
que la chica iba a saberle mil veces más
rica que el racho precedente. De
repente Caperucita dijo: <<¡Qué
imponente abrigo de piel llevas este
invierno!>>. El Lobo, estupefacto, dijo:
<<¡Un cuerno! O no sabes el cuento o
tú me mientes: ¡Ahora te toca hablar de
mis dientes! ¿Me estás tomando el
pelo…? Oye, mocosa, te comeré ahora
mismo y a otra cosa>>. Pero ella se
sentó es un canapé y se sacó un
revólver del corsé, con calma apuntó
bien a la cabeza y – ¡pam! – allí cayó la
buena pieza
Al poco tiempo vi a Caperucita cruzando
por el Bosque… ¡Pobrecita! ¿Sabéis lo
que llevaba la infeliz? Pues nada menos
que un sobrepelliz que a mí me pareció
de piel de un lobo que estuvo una
mañana haciendo el bobo.
| LOS AMOROSOS | 0:40 |
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Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida
| TE ACUERDAS MI AMOR? | 22:50 |
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Te acuerdas mi amor, de nuestro primer beso?
| Feliz aniversariooo!! | 0:00 |
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| One, two, three, GO! | 0:09 |
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canciones
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